dimarts, 13 de novembre de 2012

Copos





Nieva,
ríen los ángeles desnudos,
hay fiesta allá en lo alto,
¿las plumas para qué?
Descienden una a una
como regalo manso.
Tras los cristales, paz,
y la esponja del alma va absorbiendo
cada caricia blanca.

Nieva,
las novias del poeta
en cándido estriptís, para su gozo,
dejan caer purísimos
sus vestidos nupciales.
Ya puedo hacer un ángel amoroso
sobre este manto virgen.


Nieva,
en la rama del pino un cuervo sabio
devana circunspecto la madeja
de un silogismo en “bárbara”:
-“Todos los cuervos…”- dice en la premisa.
Y se baja inspirado y muy resuelto
a imprimir con sus patas,
en el blanco impoluto
un poema de vida
con caracteres mágicos.
El poeta se asombra y toma nota.

Félix

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