dilluns, 24 de setembre de 2012

Natura






Las doce son. Sobre estos avenares
está lloviendo el sol.
Se me ha tostado el verde,
la sabanilla donde duerme el grano
se tiñe de oro paja.

Al cruzar el rastrojo que está al lado
me salta a la nariz un saltamontes.
Catorce perdigones de perdiz
y la perdiz también
se me multidisparan
cruzándose las ráfagas

por donde va el sendero hacia la charca
de las ranas felices.

Un cuervo adulto en la rama del chopo
me mira circunspecto,
mientras dos “vinagreras” sin pudicia
ventrean por la tierra del camino
en coyunda arrastrada.

Ha mandado el pastor
al perrillo que sólo ladrar sabe
morder el corvejón
de la oveja que va a lo prohibido.
-“¿Qué hace la mancha negra
la loca de la cabra
subida a aquella risca?
¡Vamos, que va a llover!”

Me apresuro a volver
orientado en la cruz
y en la una cantada
del reloj de la torre.

A mis espaldas dejo
morirse las esquilas.
Dibuja geometrías imposibles
al lado de una acequia
un impermeable gris
buscando caracoles,
mientras sorteo a saltos
los rosales silvestres
y un primer goterón,
como moneda líquida,
se estrella en la cabeza
en bautizo de lluvia. 


Félix




2 comentaris:

  1. Respostes
    1. Poema curioso por algunas palabras que desconocía. ¿Son de algún lugar en concreto? como "coyunda".
      También lo veo alegre.
      He suprimido porque había escrito mal.

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