dimecres, 3 de maig de 2017

Los ojos de Clemente.

Para lo que hay que ver, dijo Clemente,
mejor es estar ciego.
Sus ojos se enfadaron tanto, tanto
que dejaron sus cuencas y saltaron,
echándose a rodar sueños abajo,
mientras dormía el dueño insolidario.

En el fondo del valle, junto al río,
la joven gallineta,
los encontró redondos y llevó,
con corazón de madre, presurosa,
a ocultar entre juncos, con el ánimo
de colocarse encima y empollarlos,
ignorando la ingenua

que eran hueros los ojos de Clemente.

Félix

Resultado de imagen de pájaro empollando junto al río
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