diumenge, 21 d’agost de 2016

Romance del poeta desmusado



Triste, solo, desabrido,
desnudo y desangelado,
náufrago a punto de hundirse,
pobre, gris y cabizbajo,
sin nadie que me consuele,
sino muy desconsolado,
con el alma en otra parte,
todo yo deshabitado.
Así me encuentro y me siento
como un niño abandonado.

Con lo bien que estaba antes,
tan feliz e ilusionado,
desbordando sentimientos
y dejándolos plasmados
para el deleite de algunos
y el estupor de otros tantos…
Yo fui hasta ayer poeta
sin contarme entre los malos,
pues puse tal sentimiento,
tanta pasión, tanto encanto
que hice gozar y sufrir,
bañar sus ojos en llanto
y acongojarse de pena
a muchísimos humanos.

Seguro querréis saber
el porqué de mis quebrantos.

Lo explicaré si es que puedo
y me dejan los espasmos,
pues estoy tan deprimido
que a comunicar no alcanzo.
Ni el cuello de la camisa
me escucha cuando yo hablo.

Pasó que, sin previo aviso
y sin dejarme recado,
se escapó la musa ingrata
que siempre estuvo a mi lado,
con quien tuve en casamiento
matrimonio consumado
y “tanquam tabula rasa”
y en rastrojo me ha dejado.

Aprovechando la noche
y que estaba adormilado,
se marchó a no sé dónde.
Tal vez fue a comprar tabaco.
Quizá me puso los cuernos
y contigo se ha fugado.
Es lo cierto que no ha vuelto,
dejándome desmusado.

Pero yo no me resisto
a prescindir de mis hábitos
de la mañana a la noche,
y por eso vuelvo al tajo,
pensando que sin la musa,
hoy tendría que intentarlo
y me pongo a escribir versos
como solía, a diario.

Imagen: https://www.google.es

Mas mirad este estropicio,
mirad qué desaguisado:
Esto ya no es un romance,
estos son versos muy malos,
una morcilla indigesta
y de ripios un rosario.
Me entran ganas de llorar
pensando que ya no valgo.
Les pido perdón, señores,
ya me retiro y me callo.


Félix

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