dimecres, 12 de desembre de 2012

Que tu madre te llame enseguida




No sé si duermes todavía,
enredando

en los ojos minutos de amor y fijando

la pereza

la flor de tu cuerpo
con el alfiler del regusto.

Si no estoy
ni en el pelo, ni en los ojos,
ni en los dedos, ni en los labios…
que tu madre te llame enseguida,

o que un rayo de luz te despierte,
o el trino de un pájaro.


Félix

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