dilluns, 14 de març de 2016

Romance sin megapixel


Cuando no eran digitales
(han pasado muchos días)
cuando simplemente eran
para hacer fotografías,
aquellas cámaras viejas
ni un megapíxel tenían,
“clicaban” en blanco y negro,
y en color casi no había.


Por aquel entonces, digo,
visitando Andalucía
en viaje con tres amigos
y en su grata compañía
hasta la Alhambra llegamos
por ver si correspondía
la belleza de su arte
con la fama que tenía.

El Patio de Los Leones
con su fuente de la vida
y con sus cuatro arroyuelos
por donde el agua corría
era el escenario exacto
de lo que os cuento enseguida:

Con una cámara en ristre
y cogiendo carrerilla
iba mi amigo Bernardo
tirando fotografías
al recinto, a las columnas
a capiteles, cornisas,
inscripciones, filigranas,
disparando a toda prisa.

Estaba lleno el recinto,
la gente, en su maravilla.
De un traspiés mi buen Bernardo
vimos cómo se caía
metiendo todo el trasero
en el agua que corría…

Hubo un trueno de “cliqueos”.
allí nadie se reía,
un relámpago de flashes
aumentó la luz del día,
y los dos mil japoneses
que contados allí había
¿a quién diréis que tiraron
su mejor fotografía?
¿al conjunto, a los leones,
a la fuente de la vida…?

Ni arcadas, ni capiteles,
ni inscripciones, ni cornisas,
ni testimonio de arte,
ni copia de maravilla…,
que fue el culo de Bernardo
desde dos mil perspectivas
el que viajó hasta el Oriente
mojado como salía. 

Félix
Resultado de imagen de Patiode los Leones Granada
                                                                                                    Imagen: https://www.google.es



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