dilluns, 21 de setembre de 2015

Interiorizando el Salmo 65


Olvídate de toda trasgresión,
a ti, Padre, de nuevo me presento,
permíteme que yo habite contigo
y coma de tu mesa el alimento.
Inúndame de gracias y de dones,
deja que mi alma exprese su contento.

En ti esperan los cinco continentes,
tú a cambio maravillas y portentos
lleno de amor al hombre le regalas:
Mares y tierras, valles y altos cerros,
la sucesión del día y de la noche,
los astros colgados en el cielo,
la tierra enriquecida con las aguas,
reverdecidos de trigo los oteros…
Abundando en bienes los collados,
fecundos milagrean los desiertos;
ondulante la mies amarillea
y en el prado retozan los corderos.

Mi corazón se siente agradecido,
aplacaste las ansias de mi pueblo.
Déjame que exultando de alegría

entone en tu alabanza un canto nuevo.

Félix                                                                   imagen: es.forwallpaper.com

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