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diumenge, 13 de desembre del 2015

Pino de la dehesa


Resultado de imagen de Pino de la malena

El abuelo del mío
ya te tocó, mi pino centenario,
pasó las yemas de sus dedos
por esta superficie de tu piel,
por tu toza curtida y cuarteada
de soles, lunas, vientos y nevadas
de varios siglos ya.
Aproximo mis palmas extendidas
al áspero reclamo de tu piel
y encajo mis falanges
por estos canalillos
donde también las suyas encajaron
todos nuestros ancestros.
Hijas y nietas son también
de aquellas coetáneas de mis antepasados
estas tan minúsculas hormigas y arañitas
de afanes impensables
que transitan caminillos sinuosos,
en trajín incesante de subir y bajar.

Pego mi pecho a tu cálido tronco,
mi mejilla en tu toza,
mis brazos rodeando tu contorno
sin abarcarlo entero
y, cerrando los ojos,
comulgo con los míos de antes y después
a través de este "médium" formidable,
mágico milagro de la vida y la muerte,
tantos siglos en pie, mirando al cielo.



Félix












dimarts, 25 de juny del 2013

Sobre esta piedra, Pedro…



Están zurciendo el cielo los oncetes 
esta mañana azul. 
La cal en las paredes 
y las calles barridas. De los cargos, 
la banda en bandolera, 
cintas y filigrana en el bastón. 

En el ojo mental todo guardado: 
rulos y permanentes, 
la mesa del turrón del turronero, 
el hinchado carrillo de Esparrell 
y la entrada a matar de Marieto. 

Guardado en el oído está el volteo, 
la Grande y la Pequeña que se encanan 
a manotazo limpio; 
guardada la explosión 
del cohete en su zenit. 

En el olfato, las tortas de San Pedro, 
la vainilla dormida en el tabaque, 
el incienso y el humo del petardo. 

En el tacto quedan las pedorretas 

y la ropa de estreno. 

En el gusto regusto, un mantecado 
y una copa de anís. 

Añoranza en el alma y el recuerdo 
de aquel, para mí, tiempo dorado. 

Un perro en Montpellier lame la herida. 

Sobre esta piedra, Pedro… 
En el ruedo de carros, la vaquilla. 
Al final, en el cuarto, los difuntos. 
La de Magdala espera. 


Félix

dimecres, 23 de gener del 2013

Pellizco



El pueblo y su alma,
el puente y el río,
el pico, la loma,
la trocha, el camino,
el trébol, la espiga,

la flor del tomillo.

La fuente y la sombra,
el cuervo y su nido,
la luz, la campana,
el yunque, el martillo,
el huerto y la menta,
la dehesa y el pino.

La oveja y su cría,
la yegua, el potrillo.
El pan recién hecho.
El saludo amigo.
Estrellas clarísimas
en un cielo limpio.
Mi gente entrañable…
Recuerdo… pellizco.

 

Félix

dilluns, 26 de novembre del 2012

Dehesa






Amarillo de polen vuelvo a casa.
Todas las flores pugnan por salir
sin saber que no caben.
Entre los hierbazales hundo el pie
chapuzón de lujuria,
en esta primavera verde y fresca
antes que los caballos.

¡Cómo cansa de golpe
tanta naturaleza!

En el hoyuelo, el rústico milagro,
la fuente inverosímil:
viejo tronco de pino el gamellón,
cucharetas y musgo,
y el quejido del chorro
cantando soledades
y tatuando en la carne
el frío primigenio cual cuchillo.


Entre kyrieleysones

y el cemento cuarteado del remiendo
-consta el noventa y tantos-
cuyo artista no consta,
ha salido curioso el dinosaurio,
disfrazado de astuta lagartija,
buscando acaso el sol que más calienta,
pero quieta, rumiando evoluciones.


Félix
………

dilluns, 24 de setembre del 2012

Natura






Las doce son. Sobre estos avenares
está lloviendo el sol.
Se me ha tostado el verde,
la sabanilla donde duerme el grano
se tiñe de oro paja.

Al cruzar el rastrojo que está al lado
me salta a la nariz un saltamontes.
Catorce perdigones de perdiz
y la perdiz también
se me multidisparan
cruzándose las ráfagas

por donde va el sendero hacia la charca
de las ranas felices.

Un cuervo adulto en la rama del chopo
me mira circunspecto,
mientras dos “vinagreras” sin pudicia
ventrean por la tierra del camino
en coyunda arrastrada.

Ha mandado el pastor
al perrillo que sólo ladrar sabe
morder el corvejón
de la oveja que va a lo prohibido.
-“¿Qué hace la mancha negra
la loca de la cabra
subida a aquella risca?
¡Vamos, que va a llover!”

Me apresuro a volver
orientado en la cruz
y en la una cantada
del reloj de la torre.

A mis espaldas dejo
morirse las esquilas.
Dibuja geometrías imposibles
al lado de una acequia
un impermeable gris
buscando caracoles,
mientras sorteo a saltos
los rosales silvestres
y un primer goterón,
como moneda líquida,
se estrella en la cabeza
en bautizo de lluvia. 


Félix




dimecres, 11 d’abril del 2012

Pellizco




El pueblo y su alma,
el puente y el río,
el pico, la loma,
la trocha, el camino,
el trébol, la espiga,
la flor del tomillo.



La fuente y la sombra,
el cuervo y su nido,
la luz, la campana,
el yunque, el martillo,
el huerto y la menta,
la dehesa y el pino.

La oveja y su cría,
la yegua, el potrillo.
El pan recién hecho.
El saludo amigo.
Estrellas clarísimas
en un cielo limpio.
Mi gente entrañable…
Recuerdo…pellizco.


Félix

diumenge, 15 de gener del 2012

Mi pueblo es un triángulo rectángulo


¿Sabéis, amigos míos
que el mapa de mi pueblo
es tal cual un triángulo rectángulo?

El punto en que se unen los catetos
(me refiero a los lados,
no a los que llevan gorra
calada hasta los ojos)
responde al cementerio,
diría que es el vértice.
En su axila, la iglesia y además
la casa del curato.

En una de las puntas
de la que, digamos,
forma la hipotenusa,
en ese ángulo agudo nací yo.
Bueno, entonces
había
una casa de piedra
con tejado rojizo
y que alguien derrumbó
para hacer otra nueva.

Sigamos,
yo ya sé
que al paso que lo cuento
la vas imaginando.

En el ángulo agudo,
justo en el otro extremo
de este lado más largo
llamado hipotenusa, se encontraba
la fragua del herrero, que hoy por cierto
alguien la ha transformado
en casita rural para el turismo
y tengo que decir que queda bien.

Y con esto ya está,
lo tengo limitado.

Es verdad que mi pueblo
como todos,
posee alrededores, ya sabéis:
granjas y corralizas,
pastizales y huertos, parideras
y una hermosa dehesa.
Pero, vamos, que esto
sería ya extramuros
podríamos decir,
aunque allí donde sólo antes había
los pajares y eras,
se han levantado hoy
suntuosos chalets
con garaje, jardín y barbacoa.
Bien mirado, también es “extramuros”,
pero con mucha clase,
zona residencial
de los que progresaron.

En el centro (perdón, no querría olvidarme),
en el exacto centro geométrico,
la plaza con su fuente
y su banco de piedra,
donde los venerables
con pinzas de colgar tienden al sol
recuerdos del pasado
mojados de nostalgias.

Un hotelillo mínimo
al lado de la plaza nos confiere
marchamo universal,
categoría,
como el viejo y caduco Ayuntamiento,
que hoy restaurado, ha pasado a llamarse
Casa Consistorial
de manera pomposa y algo hortera.

-¿Dónde vas a parar
(dirás)
con todo esto?

-De un vértice hasta el otro, dando saltos
y del otro al primero
para llegar al centro
y volver a iniciar el recorrido.

Me suenan muchas veces
las campanas de fiesta
y en las fosas nasales no se apaga
el olor del incienso y de vainilla
de galletas de misa en los tabaques
y el olor a colonia y mujer limpia
con medias ese día y velo negro.

Me suena el martillazo
a contrapunto
sobre el hierro rusiente y sobre el yunque
y el casco de la mula,
que,
nerviosa,
estrena su herradura.

Me suenan los rebuznos
de aquella burra loca,
el nocturno cri-cri del grillo desvelado,
aquel quiquiriquí despertador
del gallo en la alborada,
el freír de los huevos
que mi abuela freía
y el crepitar de teas, humo y luz
en almenara antigua.

Me suena el muro viejo al derrumbarse,
aquel que cuando niño,
se aguantaba de pie, mordido de metralla;
y aquel, mi pataleo
sobre los peldañitos
que había que subir
para entrar en la escuela
y que yo rehuía,
agarrado a las faldas de mi madre.
Confieso que lloré,
nadie hubo
que entonces me dijera
que unos años después haría versos.

Compañero de viaje,
ya que llegué hasta aquí
y también tu paciencia,
pondré punto final.
¿Te quedó claro, amigo
que mi pueblo es triángulo rectángulo?
Pues pienso que eso es todo.

Félix